¿Educación ambiental o educación para el desarrollo sostenible?

La educación ambiental (EA), es la formación orientada a la enseñanza del funcionamiento de los ambientes naturales para que las personas puedan adaptarse a ellos sin dañar a la naturaleza. Toda educación, supone una concienciación cultural y conductual que se materializa en una serie de habilidades y valores. Sin duda, la educación ambiental, va encarrilada hacia una vertiente respetuosa, de perpetuación del medio ambiente y obtener una mejor calidad de vida.

Un programa de EA, se sostiene o desarrolla cuando las personas a las que se dirige aquel van descubriendo y adquiriendo conocimientos sobre ecología, contaminación, la ocupación de enclaves naturales, las amenazas hacia el entorno natural, la reducción de la contaminación y residuos, el impulso del reciclaje, evitar la sobreexplotación de los recursos y garantizar la supervivencia del resto de las especies son algunos de los objetivos de la educación ambiental.

Este tipo de educación se sustenta en cuatro pilares fundamentales o se divide en cuatro niveles como son los fundamentos ecológicos, la concienciación conceptual, la investigación y evaluación de problemas así como la capacidad de actuar.

Así pues, la EA debería formar parte de los programas educativos de las escuelas, pero también es fomentada de manera informal o no sistematizada por campañas gubernamentales, proyectos de organizaciones civiles e iniciativas de empresas.

Entre el 2005 y el 2014, se impulsó la educación para el desarrollo sostenible (EDS)  por la UNESCO con el fin de promover la educación como fundamento de una sociedad más viable e integrar el desarrollo sostenible en el sistema de la educación escolar. También se intensifica igualmente la cooperación internacional en favor de la elaboración y de la puesta en común de prácticas, políticas y programas innovadores de educación para el desarrollo sostenible.

Su fin es impulsar una educación solidaria-superadora de la tendencia a orientar el comportamiento en función de intereses particulares a corto plazo, o de la simple costumbre que contribuya a una correcta percepción del estado del mundo, genere actitudes y comportamientos responsables y prepare para la toma de decisiones para el logro de un desarrollo plural y sostenible.

La EDS pretende  abandonar el posicionamiento antropocéntrico (lo humano sobre lo natural) en aras de un biocentrismo (el hombre pertenece al ecosistema). Así por ejemplo se perseguiría proteger el medio defendiendo el abuso de las sobreexplotaciones insostenibles, en aras de salvaguarda del futuro de nuestros hijos.

Frente a todo ello se precisa una educación que ayude a contemplar los problemas ambientales y del desarrollo en un mundo global, teniendo en cuenta las repercusiones a corto, medio y largo plazo, tanto para una colectividad dada como para el conjunto planetario.

Entre los cambios de actitudes y comportamientos que la EDS, se cuentan los casos de responsabilidad individual, incluyendo  acciones concretas en los más diversos campos como el consumo responsable (las 3R), el comercio justo (p.e. “la ropa amiga”) o el activismo ciudadano ilustrado (descrédito de “la política” de quienes desean impedir la intervención y control ciudadano). Con ello, iniciamos  acciones que favorecen un futuro sostenible en varios ámbitos como el consumo responsable, actividad profesional y la acción ciudadana.

Las dudas acerca de la efectividad que pueden tener los comportamientos individuales, los pequeños cambios en nuestras costumbres, en nuestros estilos de vida, que la EDS puede favorecer (visión del impacto de a las grandes industrias frente a lo que cada uno de nosotros puede hacer es insignificante). Estos “pequeños cambios” suponen, en verdad, un ahorro energético per cápita nimio, pero al multiplicarlo por muchos millones de personas del mundo, éste llega a representar ingentes cantidades de energía y reducción de contaminación.

La Agenda 21 indica que la participación de la sociedad civil es un elemento imprescindible para avanzar hacia la sostenibilidad. Aunque no se debe ocultar, para ir más allá, necesitamos cambios profundos en la economía mundial y en las formas de vida personales. Los problemas ambientales,  se refuerzan mutuamente y han adquirido un carácter global, exige un tratamiento igualmente global de las soluciones.

La educación no será solo de formal sino que han de extenderse al amplio campo de la educación no reglada (museos, prensa, documentales, etc) y por supuesto las redes sociales para su difusión global. Con ello alcanzaremos altas cotas de educación, incluso en los medios rurales (casi la mitad de la población mundial), para afrontar la pobreza, logrando un desarrollo rural sostenible.

Las acciones individuales y colectivas, deben evitar planteamientos parciales, centrados exclusivamente en cuestiones ambientales físicas (ruido, urbanismo depredador)  y se extiendan a otros aspectos como el de los graves desequilibrios existentes entre distintos grupos humanos o los conflictos étnicos. En definitiva, es preciso reivindicar de las instituciones ciudadanas (ayuntamientos, asociaciones, ONGs, parlamento, etc) que contemplen los problemas locales en la perspectiva general del planeta y que adopten medidas.

Es necesario, por ello, establecer compromisos de acción en los centros educativos, trabajo, barrios y en casa. Estas acciones debidamente evaluadas se convierten en el mejor procedimiento para una entendimiento de los retos y en un impulso para nuevos compromisos (por ejemplo autocontrol del consumo de agua y energía, introducir medidas y comportamientos que favorezcan el ahorro y ayudar a hacer una compra más ética y ecológica, etc.)

La EDS no es un programa o proyecto en particular, sino que es más bien un paradigma que engloba las muchas formas de educación que ya existen y las que quedan por crear. La EDS promueve esfuerzos para repensar programas y sistemas educativos (tanto métodos como contenidos) que actualmente sirven de apoyo para las sociedades insostenibles. La EDS atañe a todos los componentes de la educación: legislación, política, finanzas, planes de estudios, instrucción, aprendizaje, evaluación, etc. Se hace un llamamiento para el aprendizaje vital y reconoce el hecho de que la educación de las personas cambia durante el transcurso de sus vidas.

Muchos ya han implantado la EDS (el maestro que incorpora temas de sostenibilidad, un trabajador de la sanidad pública que enseña a las personas a sustraer agua potable, etc). Hay muchos programas que ya utilizan este enfoque, crítico para alcanzar la sostenibilidad.

Como resumen, la EDS tiene unas características esenciales, que se pueden implantar de muchas maneras culturalmente apropiadas:

  • Se basa en los principios y valores subyacentes al Desarrollo Sostenible.
  • Bienestar en cuatro dimensiones: el medio ambiente, la sociedad, la cultura y la economía.
  • Usa técnicas pedagógicas que suscitan el aprendizaje participativo y pensamientos elevados.
  • Promueve el aprendizaje a lo largo de toda la vida.
  • Es relevante a nivel local y culturalmente apropiada.
  • Se basa en las necesidades, percepciones y condiciones locales pero reconoce que el satisfacer las necesidades locales a menudo tiene impactos y consecuencias planetarias.
  • Concierne a la educación formal, no formal e informal.
  • Acepta la naturaleza en constante evolución del concepto de sostenibilidad.
  • Contempla el contexto, los asuntos internacionales y las prioridades locales.
  • Desarrolla la capacidad civil para tomar decisiones como comunidad, la tolerancia social, la gestión de los recursos ambientales, fuerza laboral adaptable y una buena calidad de vida.
  • Es interdisciplinaria ya que todas las disciplinas pueden contribuir a la EDS.

El vital para conseguir un grado educativo completo de los individuos, fomentar desde los primeros estadios de la vida en valores hacia el respeto hacia el resto de los individuos y de la naturaleza, por ejemplo por medio de la educación ambiental. Para ello será necesario trabajar desde diferentes ámbitos educativos en la docencia, la familia y todos aquellos lugares donde los jóvenes puedan participar como bibliotecas, centros de ocio u otros espacios de nuestras ciudades y pueblos.

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