Este año estamos viviendo un verano nefasto en cuanto al número de incendios, algunos de ellos aún en activo y todavía no han acabado las olas de calor. Los gobernantes se escudan en crear un drama y un solo culpable el cambio climático como el único responsable de este desastre de dimensiones que aún no se han contabilizado en términos económicos. Por supuesto los daños de bienes personales son importantes, pero las vidas humanas que se han saldado en la provincia de Almería aún son peores e irremplazables.
No queda la menor duda que el cambio climático es responsable de un incremento de las temperaturas y de las continuas olas de calor que están azotando no sólo España sino el resto de Europa. Pero esta modificación de la meteorología no sólo esta patente en verano, los regímenes de pluviometría hacen que los bosques se alimenten de agua y la maleza crezca de manera descontrolada durante el invierno y la primavera. Como resultado esperable de todo ello, los bosques al comienzo del verano poseen una cantidad de combustible listo para arder.
Pese a todos los esfuerzos y el coraje de todos los hombres y mujeres que están combatiendo los incendios, bomberos, policías, UME, guardia civil, protección civil, voluntarios y efectivos venidos de otros países, entre otros, los incendios cada vez son más difíciles de controlar y se les denomina de cuarta generación, debido a su extrema complejidad para ser extinguidos. Todos los efectivos implicados se ven exhaustos por la rápida expansión de los mismos, por la intensidad, la difícil orografía y por las rachas de vientos cambiantes, hacen que sean mucho más difíciles de combatir.
¿Cuál podría ser la solución a la actual crisis forestal? Tenemos que repensar que es lo que estamos haciendo mal y buscar una rápida adaptación ante la nueva situación. Si bien es cierto que es difícil la gestión de las grandes extensiones de masa forestal en España por ser una gran parte de dominio privado, si es verdad que la solución a esta gran crisis debe ser poliédrica. La gran cantidad de incendios son, de manera intencionada o no, originados con la intervención humana. El uso de maquinaria no permitida en la proximidad de zonas forestales, colillas mal apagadas o lo que es más condenable cuando son intencionados con alguna finalidad totalmente criminal y sin sentido.
Parece lógico que educar a la sociedad, podría ser el primer peldaño a subir. Creemos que esto empieza desde una temprana edad y es un objetivo cumplido. Pero, el que suscribe este post sostiene la idea que hay mucho trabajo por delante por hacer. Estamos en un punto de inflexión, las cosas no pueden hacerse, desde hace ya mucho tiempo, como se venían realizando, y esto es así porque debemos de actuar con extrema urgencia, la situación lo requiere.
No se trata de dotar de más medios a los ya existentes, se juegan la vida con cada salida que hacen, se trata de ver que es lo que estamos haciendo mal, y aquí es donde tengo malas noticias, se está haciendo mal todo o casi todo. Aquí no se trata de politizar el problema, no hay colores, rojo o azul, no importa, se nos quema el país, se nos quema Europa, y con ello, lo perdemos todo. No se trata de sentar las bases sobre un “plan de choque nacional” redactado por un equipo de consultores (pagados del bolsillo de todos los españoles) a lo largo de más de cientos de páginas, se trata de luchar con acciones lógicas, coherentes y empleando el sentido común.
Hemos sobrepasado el segundo cuarto del siglo XXI, que tal si usamos la tecnología en nuestro beneficio. Dejemos de investigar, desarrollar y fabricar drones para la industria armamentística y destruir miles de vidas y hogares y en lugar de ello, usarlos para cortar el fuego. Quizá sería el momento para usar los drones aéreos para luchar contra incendios lanzando agua y retardantes, salvaguardando la vida de tantos pilotos que se juegan la vida con cada salida También, disponemos de miles de satélites con diversos fines para uso en comunicaciones, meteorológicos o fines militares, usemos estos para fines exclusivamente de vigilancia contra incendio para analizar las masas forestales los posibles puntos calientes (líneas eléctricas, tormentas secas con aparato eléctrico, zonas con presencia humana aisladas como posibles focos de fuego).
Algunos piensan que el gran problema de los incendios forestales y su origen es la incorrecta aplicación de los principios de la selvicultura. Las masas forestales, remontándonos a muchas décadas en el pasado, estaban más limpias, el pastoreos, la recogida de monte bajo por los habitantes del campo, el uso de masa forestal como fuente de calor para la pequeña industria, etc. Pero la desaparición de la ganadería extensiva en detrimento de la intensiva, la despoblación de los pueblos o el cambio de modelo industrial, ha modificado la fisionomía del bosque. Hay partidarios de volver a los viejos modelos, por ejemplo incorporando a reos que cumplen condena a realizar trabajos de limpieza de bosques (un concepto que a priori debería desarrollarse más para poder llevarse a cabo de manera segura)
Usando tecnología, podríamos seguir haciendo lo que se nuestros abuelos conocieron y no es una idea tan descabellada en la década en la que estamos. Desde principios de este siglo varias sondas tipo rovers están recogiendo muestras y haciendo fotos de Marte, y aunque algunas ya han dejado prácticamente inutilizadas por quedar atrapadas en la arena, tenemos contacto con otras que aún están operativas (por ejemplo el rover curiosity). Imaginémonos que si esta tecnología puede funcionar a una distancia de la tierra de más de 3 años, que innumerables beneficios podría aportarnos para combatir la actual crisis forestal. Se podrían disponer de drones-rovers autónomos que pueden auto gestionados gracias a placas solares para vigilar las zonas forestales. De acuerdo que la orografía posiblemente no lo permitiría en muchas zonas pero, qué tal si estos también tuviesen la posibilidad de levantar el vuelo cuando el terreno lo impidiese por medio de hélices.
La tecnología ya la disponemos. Pero quizá pensemos en que proyectos así son inviables económicamente, pero que tal si estos rovers también trabajaran para nosotros recogiendo toda la maleza y hierbas improductivas del bosque con el fin de triturarla y crear biomasa para revalorización de la misma (biocombustible, energía térmica, o uso para electricidad). Sería una forma de monetizar el coste. Y quizá en el futuro cercano, sean humanoides bípedos quienes pudieran hacerlo.
Asombra ver en qué situación estamos, vemos que las ciudades se están naturalizando, los edificios se están convirtiendo en “árboles” en algunas ciudades y barrios completos en las almendras centrales en estas se están peatonalizando, siendo mucho más amigables para el peatón. Sin embargo, el bosque, verdadero sumidero de carbono está siendo diezmado a pasos acelerados verano tras verano. Pero aviso para navegantes, cada vez tendremos más largos los veranos, es decir más olas de calor, con lo cual más franja temporal para que ocurran más incendios forestales. Pensemos que los incendios se apagan en invierno y no en verano. El coste de económico en casas y propiedades quemadas, pérdidas de vidas humanas y gastos de extinción siempre son muchísimo mayores que los costes de una correcta gestión de los bosques.
La ecuación es sencilla y las variables son pocas. Sin bosque morimos. La solución pasa por una reforestación masiva, protección y correcta gestión sostenible del bosque. Si no lo aplicamos esto con urgencia, España y a continuación el resto de Europa, se convertirán en un desierto, la pregunta que debemos lanzar a los gobernante es si queremos llegar a esto.
[Notas: fotografía propia del autor del presente post. El texto ha sido redactado sin la generación por IA]
