Sobre las gafas de seguridad de sol

La protección ocular es un elemento fundamental para evitar una de las lesiones más comunes en muchos sectores sobre todo en aquellos en los que se producen proyecciones de partículas, emisiones de radiaciones o se está en ambientes con neblinas o condiciones con mucho polvo. En este post hablaré sobre los trabajos en exteriores en los que se necesita una protección ocular frente a aquellos riesgos mecánicos pero también para proteger frente a la insolación, persiguiendo también el  bienestar del usuario, situaciones en las que nos enfrentamos en exteriores y con unos niveles de iradiancia elevados.

Las gafas solares fotocrómicas, modifican de forma reversible su factor de transmisión en el visible bajo la influencia de la intensidad de la radiación solar, la temperatura y otros parámetros. Esta modificación no es instantánea sino que varía en función de la temperatura y del material (por ejemplo si el parabrisas del vehículo modificase la radiación UV, no se oscurecerían).

Las gafas con cristales polarizados eliminan la luz polarizada parásita (los molestos reflejos) evitando el deslumbramiento. Existen ciertas pantallas en la mayoría de dispositivos que están polarizadas, por lo que si el trabajador lleva puestas sus gafas de protección con crital polarizado, no conseguiría ver la pantalla.

Las pantallas de la mayoría de los dispositivos electrónicos (tabletas, smartphones, etc.) incorporan pantallas polarizadas cuya visión queda dificultada si el usuario lleva puestas gafas con oculares solares polarizados. Por ejemplo cuando vamos a una estación de repostaje de carburante, a veces no vemos lo que aparece en pantalla precisamente por esta circunstancia ya que llevamos una pantalla también polarizada.

Las gafas con cristales degradados, llevan una parte más oscura que la otra, siendo muy adecuados en interiores. El inconveniente es que la parte inferior más degradada, es más fácil que penetren los reflejos brillantes procedentes de superficies.

Las gafas, como cualquier EPI, han de contar con un manual de instrucciones con información como el marcado CE, modelo, fabricante, referencia a que norma se ha certificado el EPI, clase de protección (Categoria del mismo) y que restricciones pueden existir, en caso de que las hubieran. Así mismo, el fabricante, ha de suministrar el manual de instrucciones y si no lo incorporase, el usuario estaría en su derecho a exigirlo.

La empresa ha de conocer en que situaciones, trabajos o actividades, en las que los trabajadores es obligatorio protegerse los ojos de los trabajadores y deberá de reflejar estas en la evaluación de riesgos.

La eficacia protectora del EPI de protección ocular frente a la radiación solar será óptima siempre que el trabajador lo utilice conforme a las instrucciones del fabricante y tener en cuenta que no las gafas de sol no tienen porque ser de seguridad. Tenemos que tener en cuenta que las gafas de seguridad, se someten a ensayos de laboratorio perfectamente reglados y protocolizados con pruebas de impactos, abrasiones, etc. Las gafas de sol convencionales no tienen este tipo de certificación y esto es algo que debemos de tener en cuenta. Otra consideración a parte, sería el trabajo en vehículos en las que el operador no tiene una exposición directa a proyecciones de partículas, en los que en tales casos podríamos valorar otro tipo de gafas de sol.

Así mismo, en la selección del ocular solar se debe prestar especial atención a las limitaciones de uso del mismo en función de su clase de protección o categoría (conducción nocturna, etc.)

El color de los oculares solares no es determinante en su elección; no siempre el más oscuro es el que más protege puesto que es el material en el que está fabricado el que más determina el coeficiente de transmisión espectral en el UV. Es apropiado elegir gafas de sol envolventes o con protección lateral por parte de la empresa para impedir la penetración hacia los globos oculares a través de las aberturas laterales..

En ambientes muy áridos con fuerte exposición a IR, será necesario la protección frente a este espectro. El nivel de protección código de protección 6 en gafas de sol de uso laboral o con protección contra la radiación IR en gafas de uso general.

También puede ser conveniente aquellas gafas con  tratamiento anti-reflexión que elimina o reduce las reflexiones que, en ocasiones, pueden resultar molestas.

En ambientes nevados, se debe considerar el riesgo de exposición a la parte azul visible del espectro solar (en la luz solar la concentración de luz del espectro azul es muy alta)

Si bien el RD 486/2010  sobre exposición laboral a radiaciones ópticas artificiales excluye de su ámbito de aplicación la radiación solar, la Ley 31/1995 establece que se deberá garantizar la seguridad y salud de los trabajadores en cualquier aspecto relacionado con el trabajo, lo que incluye, entre otros, los riesgos derivados de la radiación solar.

Estos EPIs están habitualmente certificados conforme a la norma UNE­EN 166 que establece que los oculares solares deben ir marcados con la clase de protección (representa sus propiedades de transmisión) que es una combinación de 2 números, donde el primero hace referencia al tipo de radiación frente al que protege (código de protección) y el segundo indica el grado de protección del ocular (a mayor grado de protección, mayor absorción de la radiación incidente y, en general, menor transmisión en el visible).

De manera complementaria y particularizada, la norma UNE-EN 172 define las clases de protección y los requisitos del coeficiente de transmisión correspondiente a los oculares solares de uso laboral, estando el resto de requisitos para este tipo de oculares contenidos en la norma UNE – EN 166. En este caso la gafa de sol, además de protección frente a la radiación solar, ofrece protección frente a otros riesgos adicionales como impactos, salpicaduras.

Sea como fuere, en trabajos en exteriores en donde se requiera el uso de los EPIs de protección  ocular, no se debería de permitir el uso de gafas de sol  que no cumplan los requisitos de las normas antes mencionadas (EN 166 y EN 172) para garantizar la seguridad de los usuarios, frente a la exposición a radiaciones perniciosas y también a los efectos de proyecciones de partículas.

[Foto: Licencia CC00 Orgildavaa Tsedensamba]

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